Fallout TG - Refugio 45

Pues con la serie (god) de fallout me animé a hacer algo TG de esta saga bastante entretenida de jugar. Y no, fan de fallout, esta historia no se crashea como los juegos.


Año 2277 - Refugio 45

El refugio 45 es uno de los muchos refugios construidos por Vault-Tec, y al igual que el resto de los refugios, el 45 no es la excepción a los experimentos fijados para cada refugio.

El refugio 45 cuenta con 600 habitantes actualmente (400 más que en sus inicios), y tiene como experimento lo que pasa con las personas cuando sus géneros son invertidos, es decir, los hombres se convierten en mujeres y las mujeres se convierten en hombres. Con el fin de ver si es posible crear consciencia y empatía por el genero opuesto, y dicho experimento debe llevarse a cabo o el refugio dejará de funcionar. Cabe mencionar que el refugio también acepta gente del exterior para nunca quedarse sin candidatos, no obstante, estos son evaluados para verificar que sean dignos del refugio y no agentes problemáticos.

Tal proceso se vuelve posible gracias a la avanzada tecnología de Vaul-Tec, quienes cada diez años suministran una pequeña cantidad de pastillas medicinales, lo suficiente para 40 personas (20 hombres y 20 mujeres) con la capacidad de cambiar el genero de una persona en un abrir y cerrar de ojos.

Claro que a los seleccionados para el proceso de transformación se les da una nueva identidad así como roles acorde a su nuevo cuerpo, aunque también son libres de elegir mantener su puesto actual, también tienen un año de prueba, con esto se refiere a un año donde se adaptan a sus nuevas figuras y necesidades.

Y claro que también se han ido ajustando las reglas de estos procesos, según cuentan mis maestros; al inicio seleccionaban a las personas mayores, descubriendo así que las pastillas, además de cambiar el genero de la persona, tenían efectos rejuvenecedores. 

Cosa que hizo que las pastillas fueran codiciadas por los más viejos, aunque dicha situación se fue estabilizando con el paso de los años, ahora se seleccionan 20 hombres y mujeres jóvenes que a duras penas rozan los 21 años, 10 hombres y mujeres que abundan entre los 22 y 59 años, y 10 hombres y mujeres mayores de 60 años. De hecho, estos números se pasan de unos a otros cada que se hace para mantener un orden, a veces es más gente mayor, a veces es más gente menor. También se descubrió de una mala manera que tomar una pastilla por segunda ves no es posible, se desconoce la razón pero al ser ingerida por segunda vez hace que la persona reviente su corazón desde dentro... quizás se diseño así como una medida para evitar que las personas del refugio abusaran de ella o se volvieron locos por conseguir una.

Y este año, para mi buena o mala suerte, fui uno de los seleccionados. 

No puedo evitar sentirme nervioso, quiero decir, con toda la historia que me han enseñado los profesores, así como anécdota de mis padres, quienes también pasaron por dicho proceso. Sé que las personas que cambian de sexo normalmente terminan de dos maneras:

1. Te vuelves un adicto o adicta al sexo y no eres más que un saco de semen y una fábrica de bebés constante.

2. Entras en depresión al no lograr familiarizarte con tu nuevo género.

Sea cual sea, no me gustaría terminar en alguna de esas dos.

Claro que está la opción donde te adaptas a tu nuevo cuerpo, logras controlar tu libido y tienes una vida como un miembro funcional del refugio.

Sin embargo, con un mundo desconocido, no soy capaz de predecir mi reacción al cambio.

Pero esto tampoco era tan malo, no estaba solo en esto, mi mejor amiga también había sido seleccionada.

Entonces el momento llegó.

"Atención, los voluntarios para el experimento C-No. 20, favor de pasar a la oficina médica acorde a su nuevo sexo"

La voz de la supervisora sonó por el altoparlante.

Me levanté de la cama con nervios, con mi cabeza hecha un lío por saber como reaccionaría, me dirigí lentamente hacía la oficina médica femenina. Sí, este refugio tiene oficinas médicas para ambos sexos.

Hombres mayores, otros más grandes que yo, y unos pocos de mi edad. Todos haciendo fila, algunos con emoción y otros con el mismo pesar que yo.

— ¿No te parece genial? ¡Vamos a ser chicas! ¡Seremos nosotros quienes sean mimados! —dijo el hombre mayor detrás de mí.

— Eh... Sí, jaja... muy emocionante... 

El proceso se lleva a cabo de manera individual, esto es así porque en el pasado hubo motines; tanto por hombres que no querían ser mujeres así como hombres que sí querían serlo, de alguna manera me daba tranquilidad, supongo que me permite ahogarme en mis pensamientos.

O es así hasta que...

— ¡No! ¡Suéltenme! ¡No quiero ser una chica! ¡Devuélvanme mi pene!

Un hombre que había sido forzado a ingerir la pastilla fue sacado por uno de los guardias, y con eso, su destino estaba sellado.

Si bien la gente es libre de encerrarse en sus habitaciones debido a la depresión por el cambio de sexo, aquellos que alteran el orden durante el experimento se lleva a cabo son expulsados del refugio y dejados a su suerte. A pesar de que ya han pasado 200 años todavía hay gente que se atreve a revelarse.

Y entonces, poco a poco los hombres delante de mí fueron avanzando, saliendo convertidos en hermosas chicas jóvenes, algunos... o algunas, con alegría mientras que otras con tristeza.

— Anton White, puede pasar. —dijo el encargado de la fila.

La puerta metálica se abrió, mostrando la gran oficina médica, había una pocas camas para los pacientes así como equipo necesario para su tratamiento, pero eso no era lo importante, sino lo que había frente estas.

— Anton, vaya que has crecido, adelante~

Ahí estaba la supervisora, Vania ******, con el uniforme desabrochado, agarrando uno de sus senos, con un guardia al lado viéndome atentamente, como si estuviera esperando el momento en el que decida arrepentirme.

La "supervisora" solía ser un anciano de 78 años hasta que fue seleccionado para el cambio de sexo. No era mala persona pero se la pasaba la mayoría del tiempo encerrado en su habitación, raramente lo veía salir. Y cuando lo vi salir, digamos que la relación entre él y yo no empezó bien, por correr de la emoción choqué contra él mientras bajaba por las escaleras, siendo él quién recibió el mayor daño, y conmigo cuidándolo durante su recuperación.

Resultó que tiempo atrás fue un investigador de un grupo llamado "el enclave", pero por una muy mala metida de pata tuvo que huir, y por azares del destino dio con este refugio.

Siempre pensé que las historias del anciano eran muy interesantes, así que incluso después de recuperarse seguí yendo a visitarlo.

Pero todo cambió cuando fue elegido como sujeto del experimento, desde entonces empezó a salir más de su habitación... y de una forma más lujuriosa, incluso se le llegó a ver saliendo de su habitación en nada más que ropa interior. De hecho se hizo con fama de puta por su forma indecente de vestir, incluso algunos comentan haberla visto teniendo sexo en espacios públicos, hasta había veces en las que tenía pequeñas manchas de líquido blanco en su mejillas, líquido cuya procedencia era bastante obvia.

Y cinco años después, se convirtió en supervisora después de acostarse con el anterior supervisor, o eso dicen los habitantes del refugio. Aunque los rumores se propagaron como pólvora en llamas, nadie se quejó porque a pesar se su perversión hace un buen trabajo. Ha ayudado bastante a quienes no tomaron muy bien el cambio, también está al pendiente de los habitantes del refugio y sus necesidades, por no decir que los eventos bajo su organización han ido bastante bien.

... Pero igual sigue siendo una pervertida, como justo ahora que juega con su seno mientras lleva a cabo el proceso de cambio.

— Disculpa mis modales, es solo que como supervisora no tengo tanto tiempo para estás cosas.

No dije nada.

Después de unos pocos toqueteos más se detuvo, y sacó una pequeña caja.

— Bien, Anton. En esta caja esta la pastilla de cambio, antes de que le tomes, debes cambiarte de uniforme primero, no queremos que tus nuevos senos te vayan a lastimar~ —la supervisora siguió jugando con sus senos mientras decía esto.

— Entendido...

Me cambié de uniforme rápidamente, sintiendo como este me quedaba flojo del pecho y del trasero, pero bastante ajustado de los brazos y la cintura.

Me acerqué a la caja con la pastilla, y sin pensarlo más la tomé.

Todo parecía normal hasta de forma repentina sentí mi cuerpo entrando en calor.

Miré hacia abajo, viendo como mi vista era obstruida por dos protuberancias en mi pecho así como los mechones de cabello en mi vista.

— Bien, ya quedó, no estás nada mal, Anton... No, una linda jovencita como tu no puede llamarse así.

La supervisora empezó a usar su Pipboy.

*Sonido de notificación*

Entonces miré el mío. 

"Saludos, Ana White, bienvenida al refugio 45"

Era la notificación del mensaje que apareció en mi Pipboy.

— Bien, Ana. Toma tus papeles —la supervisora extendió su mano con varias hojas en esta— Puedes retirarte a tu habitación, eres libre de explorar tu nueva figura o contener tu curiosidad, tu rol en el refugio seguirá intacto si así lo deseas, aunque también eres libre de probar roles que se adapten a tu nueva figura. Mañana empezarán tus nuevas clases de biología femenina, por favor no faltes.

— Mierda... esto se siente bastante real...

— ¿Me estás escuchando?

— ¡S-sí! Explorar cuerpo, clases de biología femenina mañana

Me perdí momentáneamente en las nuevas sensaciones que estaba experimentando.

— Bien, entonces puedes irte.

Una vez más la puerta de metal se abrió, me fui caminando lentamente a mi habitación, sintiendo el balanceo de mis nuevos pechos y el movimiento ondulado del cabello largo que ahora tengo.

Entré en mi habitación y me senté en la cama.

— Realmente soy una mujer ahora...

Mire hacia abajo para confirmar ese hecho una vez más.

Ahí estaban mis grandes senos...

No dudé en apretarlos.

— ¡Kgh! ... ¡Son de verdad!

*Sonido de cremallera*

Bajé la cremallera del traje y me lo quité quedado únicamente en boxers, entonces me miré en el espejo de mi habitación.

— Esta mujer... ¿Soy yo?

Puse mi mano en mi mejilla, sintiendo lo suave que era mi piel ahora, totalmente distinto de mi piel rasposa como hombre, lo mismo con las ahora pequeñas y suaves manos femeninas.

— ... Entonces abajo...

No pude evitar mirar hacia mi zona intima, viendo que el pene y los testículos, acompañados por una zona púbica bastante extensa, habían sido remplazados por una hendidura libre de vello púbico; mi nueva vagina.

Lleve una de mis manos a esta.


— ¡De verdad yo! 

Me exalte al sentir la desconocida pero placentera sensación de tocar mi nuevo órgano femenino.

Y entonces comencé...

— Ahh... Así que esto es... ser una mujer

Me estaba masturbando por primera vez como mujer, era tan distinto de cuando era hombre... tan adictivo...

Ese mismo día tuve mi primer orgasmo como mujer.

Después de eso continué con mis labores en el refugio, aunque acompañado por un observador. Los observadores son personas del refugio que acompañan a las personas que cambiaron de sexo para ayudarlos en su adaptación y registrar su progreso, claro que estos solo intervienen si estás en peligro, ven que tu nueva figura no se adapta a tu trabajo actual o inicias conversación con ellos.

Mi trabajo consistía en dar mantenimiento a las tuberías del refugio pero...

— ¡Ngannn! 

Mi nuevo cuerpo carecía de fuerza, no podía dar vuelta a las válvulas de estas, tuve que pedir ayuda a mis compañeros

— Parece que tendrás que cambiar de puesto de trabajo —dijo la observadora anotando en si libreta.

— ¿Eh? Pero me gusta dar mantenimiento a las tuberías, la mejor parte es cuando...

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— Uff... Ah... No recuerdo que... matar mutarachas fuera tan difícil

Dije con una respiración pesada, tirado en el piso, totalmente cansado.

Otra de las tareas del mantenimiento a las tuberías era el extermino de mutarachas, como hombre podía hacerlo incluso con las manos desnudas, pero como mujer... agitar una tubería fue agotador...

— ¿Segura que deseas seguir en esta área? —preguntó la observadora.

— L-lo... uff... voy a pensar...

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Después fue la comida, me di cuenta de que incluso mis papilas gustativas habían cambiado, especialmente en los postres, los cuales tenían un sabor bastante dulce, como hombre era indiferente pero como mujer...

— ¡Mmm! Las bombas de azúcar son deliciosas —dije poniendo una mano en mi mejilla.

— Veo que disfrutas de ser una mujer, Ana

Mi mejor amiga, ahora mejor amigo, me habló. Su nombre era Betty, aunque ahora es Steven, una mujer más bajita que yo, pero ahora nuestras alturas se han invertido, ahora soy yo quien tiene que mirar hacia arriba, en cuanto a su nueva complexión... a pesar de ser un hombre mantiene todavía su figura esbelta.

— No es eso, es solo...

— Sí, has tenido un mal día me imagino

— ¿Tú también?

— Pero claro, estás manos masculinas son muy grandes y torpes para la costura, sostener una aguja y tratar de amarrarla a un hilo es difícil, creo que voy a pedir un cambio de trabajo, ¿y que hay de ti?

— Pues las tuberías ya no son lo mismo... ¡todavía! Pronto encontrare la manera de seguir en ellas

— ¿En serio? Vaya que eres terco, si fuera tú ya me habría buscado algo más adecuado

— Emm, no gracias, me gusta mi trabajo en la tuberías

— Bien, no insisto más... Oye...

— ¿Qué?

— ¿Y te vas a masturbar?

—  ¡Betty! Tal cosas...

Betty no era la clásica chica reservada, si ella tenia una duda o interés sobre algo entonces preguntaría con descaro

— Oh vamos, ¿ahora me vas a decir que eres una señorita y que no haces tales cosas?

— ...

— T-todavía no lo hago... —mentí.

— ¿Pero sí lo vas a hacer?

— ¡¡Betty!! ¡Dios, déjame comer agusto!

— Oye, necesito que me enseñas a usar lo que ahora tengo entre las piernas

— ¡¿En serio tienes que pedirlo ahora que estoy comiendo?!

— Sí

— Bien, bien. Te ayudaré, solo déjame comer tranquilamente

— Bien, entonces te veo en tu habitación esta noche

Dijo Betty antes de levantarse de la mesa e irse.

Pensé que podría tener una noche tranquila de autoexploración, pero parecía que no iba a ser así.

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Y esa misma noche.

*Sonido de puerta metálica siendo golpeado*

Betty llegó pero...

— ¿Eh, Betty... quienes son ellos?

Vino acompañada con dos hombres, ambos un poco fornidos.

— Lo siento, se me salió y dijeron que querían unirse.

— No, esto no fue lo acordamos —negué con la cabeza.

— Tranquila, "señorita". Tampoco venimos de a gratis, tenemos algo que te puede interesar —dijo uno

Los hombres sacaron una caja, en ella venía ropa interior y un consolador.

— La ropa interior la puedo conseguir en la tienda del refugio, lo mismo con el consolador —dije.

— Tonta, esta no es cualquier ropa interior es la ropa que usamos antes del cambio—dijo el otro hombre

— Esperen, ¿ustedes antes eran...?

Ambos hombres asintieron con la cabeza.

— Además, no creo que quieras dar la cara para conseguir uno consolador

Ropa interior femenina usada y un consolador... 

— Pasen los tres...

Me vendí.

Una vez adentro les empecé a explicar sobre el pene y la masturbación masculina, me sentí tan incomodo al verlos, sacar sus penes para masturbarse.

Pero al poco tiempo esa incomodidad fue transformada en excitación.

— Oye, Ana, ¿quieres hacerlo?

— ¡¿Eh?! No, estoy bien así

— Es que tus pezones están duros, se ven a través del traje

— Eh, no eso es... —no tenía argumentos

Lentamente, Betty fue caminando hacía mí.

— Oye, ¿qué haces? esto no era lo que- —Betty agarró mis senos— ¡Nghh!

— Vamos, déjame hacértelo, verás que te va a encantar

Betty siguió jugando con mis senos, apretándolos y pellizcando mis pezones. Quería quitármela pero mi fuerza era menor, y a pesar de ello, no podía evitar sentir el placer femenino

— Ahh, nooh... s-sueltamte, Betty...

— Dices que no, pero mira, incluso estás mojando el traje con tus jugos vaginales...

Betty llevó una de sus manos a mi entrepierna, tocando a través del traje.

— Jaja, mira tu cara, realmente lo estás disfrutando

— Ahh... Basta... soy un...

— No lo eres —Betty desabrochó mi traje— Mira estas tetas, un hombre no las tendría, ahora...

Betty metió su mano y toco mi entrepierna directamente.

Después introdujo sus dedos en mi mojada vagina.

— ¡Aahhh!

Fue extraño... y placentero... a pesar de que ya me había masturbado, sus dedos se sentían completamente distintos a los míos.

— Mírate, te retuerces como toda una mujercita~

— No... es que... ahh~ En... en seriohh... Betty... 

— No me llames Betty, recuerda que ahora soy Steven. Bien, es hora de enseñarte algo más 

*Sonido de golpe*

Fui tirado sobre mi cama y después sujetado de las manos por sus acompañantes.

*Sonido de ropa rompiéndose*

— ¡Oye!

Betty había roto la parte de la ingle del traje revelando mi vagina.

— No está nada mal, y ahora...

*Sonidos húmedos y obscenos*

— Ahh~ Betty, eso es... Ngh~

Betty estaba lamiendo mi vagina, haciéndome gemir a pesar de mis quejas.

— ¿Se siente bien, no es así? Te encanta como uso mi lengua y mis dedos, tú expresión lo dice todo.

Betty siguió lamiendo, yo seguí gimiendo.

Y entonces, justo cuando sentí que algo estaba por salir.

— ¿Eh? 

Batty se detuvo.

— Oye... ¿No vas a dejarme así, cierto?

Sin embargo Betty me ignoró y se acostó en el suelo.

— Chicos, pueden soltarla... —Betty me miró— Y también me quiero sentir bien, Ana, solo mirá como me dejaste

Ana señaló su pene totalmente erecto.

— Ya sabes que hacer, digo, yo solía hacer esto por ti

Era como dijo Betty, ella y yo solíamos sr amigos con derechos, habíamos tenido muchos encuentros sexuales antes del cambio, y ahora... nuestros papeles se habían invertido.

Podía decir que no, podía negarme y hacerla salir de la habitación...

Sin embargo...

Mi entrepierna ardía en calor, y al ver su palo totalmente duro, sabía que es lo que necesitaba.

Caminé lentamente hacia... Steven...

Me acomodó sobre su pene, abrí mi vagina con mis pequeños dedos femeninos, y entonces.

— ¡Aaahh~!

Me deslice sobre su órgano sexual masculino, dejando salir una voz obscena.

— Oh dios... tu vagina se siente tan bien... Oye, ¿por qué no te estás moviendo?

— ¿P-podrías hacerlo tú? Justo ahora no siento las piernas 

— Bien, entonces...

— ¡Ahh! ¡Mmm! ¡Ang!

Steven se empezó a mover, tuve que apoyarme con los brazos para no caerme por el intenso placer de tener un pene en mi interior.

— Ahh~ Esto es~ ahh... genia~aal...

Sentir su pene frotando mis pliegues vaginales se sentía demasiado bien.

— Oye, yo también quiero que una linda chica me complazca 

— ¡Yo también!

Ambos chicos se me acercaron con sus penes colgando y erectos.

— Lo siento... ¡Ahh~! Necesito por... ¡ngh! Una mano para... ang... reca~argarme... —Dije tomando el pene de uno de los chicos con mi mano.

— Entonces usa tu boca —reclamó el otro.

— Ni... mmm~ lo pienses~ no voy ahhh... usar mi... ngh... boca... ¡Te la voy ahh arrancar... si lo haces!

— Oye no seas así, yo bien que usaba mi boca contigo —Steven apoyó a su amigo.

— Pero tú, ahh~ eres un caso distintohh~

— Bueno, entonces usaré tu cabello

El chico tomo un poco de mi cabello y lo envolvió al rededor de su pene para después comenzar a masturbarse.

— No es lo que esperaba pero es lo que hay~

Pero no importó, estaba centrado en el pene que estaba haciendo un desastre en mi vagina, sintiendo su golpe de pistón, sintiendo como su palpitación se aceleraba.

Y entonces.

— ¡Me vengooohhhh!

— ¡Yo también!

Ambos alcanzamos el climax en nuestros nuevos géneros.

Quisiera decir que todo terminó ahí pero no fue así, tuve que complacer a los otros dos también.

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— Ana, ¿te encuentras bien? —preguntó la supervisora.

— Ah, sí... solo tuve una noche pesada —respondí.

Estaba cabeceando en la clase de biología femenina y eso hizo que la supervisora, que imparte personalmente la clase, se preocupara por mí.

— Ya veo, por favor ten más cuidado con ese tipo de noches, no puedes dejar que afecten tu agenda.

Mi cara se enrojeció de la vergüenza.

Después de eso la clase continuó, la supervisora nos explicó varías cosas sobre el cuerpo femenino así como el desarrollo de consciencia sobre las diferencias de fuerza física. Y al ser el primer día hizo énfasis en la ropa interior, nos regaló un conjunto y tuvimos que practicar el como ponernos el brassier, no fue nada sencillo, ni para mí ni para mis "compañeras".

Al terminar las clases seguí con el resto de mis tareas diarias, una vez más me enfrente al cambio de dificultad para hacer mis trabajos físicos, y aunque fracasé en las válvulas, mejoré un poco en el exterminio de mutarachas.

Y en la noche...

Sexo con mi mejor amigo y sus amigos...

Todo eso se convirtió en mi nueva rutina el en refugio.

Una rutina que me daría una enorme sorpresa después de un mes.

— ¡¿Estoy embarazada?!

— Es correcto, muchas felicidades —dijo el médico con alegría.

Había quedado embarazada y no sabía quién de los tres era el padre, por suerte los tres se hicieron responsables.

Y yo... yo tuve que ser reasignada de manera temporal al personal de limpieza de pasillos y habitaciones.

Y hoy tocaba limpiar la habitación de la supervisora.

*Golpe de puerta metálica*

— Adelante~e

La puerta se abrió

Ahí estaba la supervisora, usando un dildo para darse placer.

— ¿En serio tiene que hacer eso mientras hago la limpieza?

— ¿En serio tuviste sexo con tres tipos a la vez? 

— ¡¿C-cómo es que-

— Eso no es lo que importa. Mmm, muchas felicidades por tu futuro hijo.

— Que lo diga estando así no ayuda en nada, ¿sabe?

— Quéjate si quieres, pero soy la supervisora y esta es mi habitación.

— Sigo sin entender como logró ser supervisora...

La supervisora me ignoró y siguió con lo suyo, al igual que yo... ya aún así fue incómodo limpiar, incluso creo que gemía más alto a propósito.

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— Ah... otro día agotador...

— ¿Todavía tienes energía para hacerlo? —preguntó Steven.

Una sonrisa pícara se formó en mi rostro.

— Claro que sí, es mi forma de reponerme~

Lo hicimos toda la noche.

De hecho, lentamente me he acostumbrado al sexo nocturno, antes cabeceaba en todo momento, ahora se siente como un liberador de estrés.

Esta es mi nueva vida ahora, y aún así, todavía no comienza realmente, no sé lo que me espera cuando sea madre, pero no importa, tengo tres hombres que estarán para mí si necesito de su ayuda.

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