3 escritores de esta comunidad y 1 anónimo: Se cayeron las imágenes de la historia.
Yo: Que así se queden, da hueva arreglar lo de las imágenes.
El cliente que creía muerto volviendo del más allá: aquí te dejo las imágenes.
Y bueno, imágenes puestas, otra vez... ahora descargadas (y eliminadas después de ser subidas) cargadas desde el ordenador.
Texto anterior
Y con esto, se terminan las comisiones furras, finalmente soy libre, pero a que costo? He perdido una fuente de ingresos. diría que lo extrañaré pero luego recuerdo las furradas que me hizo escribir y se me pasa.
En fin, próximamente historias no furras.
— ¡Kghh...!
Un quejido salió de la boca del joven universitario al hacerse un corte poco antes de la muñeca con un cúter, dejando que la sangre saliera.
Sin embargo.
— ¡Duele! —el joven se quejó.
Con el dolor punzando en su brazo, no tardó en darse tratamiento rápidamente.
*¡Golpe!*
— Soy un maldito cobarde...
Se dijo el joven a sí mismo y con odio después de lanzar el cúter.
"Otro día, otro intento, otro fracaso"
Era la vida monótona de Jess, un joven que a pesar de haberse rendido con la vida, seguía haciendo lo suyo como si de un robot se tratase.
Universidad, amigos, familia, un trabajo temporal. No le faltaba nada, sin embargo, su rutina de estudiar, trabajar y convivir con sus amigos uno que otro fin lo estaban agobiando, cuestionándose si era eso lo que quería para su futuro. Sintiendo un vacío dentro de él. Un vacío que comenzó a llenarlo con malos pensamientos y malas percepciones de sí mismo.
"Ya no quiero vivir"
Tal pensamiento se había apoderado de él, pero Jess no era lo suficientemente atrevido para terminar con su vida, al principio pensó en su familia y amigos, pero tal cosa dejo de importarle con el paso del tiempo.
Cuando menos se dio cuenta, ya estaba buscando maneras de quitarse la vida por internet. Todas y cada una igual de dolorosas o caras, quería una muerte rápida e indolora, pero no tenía el dinero para comprar un arma de fuego para hacerlo únicamente con un solo tiro. La soga le parecía molesta por los segundos de vida que sufriría antes de quedarse sin oxígeno, los cortes a las venas lo harían sufrir antes de matarlo, no quería de sufrir la desesperación de ahogarse en agua, ni el el susto de caer desde un lugar alto.
De hecho, los pensamientos que lo alentaban a terminar su vida eran cada vez más fuerte, en especial porque su entorno se prestaba para ello; una calle difícil de cruzar, un puente en la ruta hacia su trabajo, una constructora. Jess no podía dejar de verlos como oportunidades para dar fin a su vida.
Pero...
Ningún auto lograba atropellarlo, no tuvo el valor para saltar del puente y fue atrapado cuando estaba infiltrándose en una construcción.
Era como si el mundo le dijera que todavía no era su momento.
Pero él no aceptaba eso.
Cortes en las venas, ahogarse en agua, colgarse con una soga. También los intentó, y también falló.
A estas alturas, los moretones y heridas en sus intentos de suicidio comenzaban a ser obvios, teniendo que usar ropa de mangas largas y de cuello de tortuga para ocultar su piel dañada.
Y entonces otra oportunidad llegó, una tormenta eléctrica llegaría a su ciudad, así que se tomo su tiempo para preparar su plan...
El cual tampoco funcionó, de hecho, solo lo dejó unos días en el hospital.
Claro que fue cuestionado por el personal medico pues quien en su sano juicio sale a una tormenta eléctrica cargado con una mochila llena de metales, así como delgadas placas de metal pegadas a su ropa. Su excusa fue que había sido retado. Y era más que claro que los médicos sabían que mentía pues ya habían visto las cicatrices en su cuerpo, pero poco les importó.
Y así, Jess fue dado de alta del hospital.
*Sonido de puerta abriéndose*
— Por lo menos poderes eléctricos, ¿no? —se quejaba Jess después de haber llegado a su casa— Mierda... me estoy empezando a quedar sin ideas... más bien, sin opciones seguras...
Jess se sentó en una silla junto a su escritorio y saco un cuadernillo.
"Día xxx: intente morir por un rayo... ni los rayos me quieren muerto..."
Era un cuadernillo en el que anotaba sus experiencias con sus métodos para quitarse la vida, lo empezó a escribir desde su tercer intento de suicidio.
Y así siguió su vida monótona; de la casa a la escuela, de la escuela al trabajo, del trabajo a la casa, y ya en casa tratar de terminar con su vida, o al menos infligirse heridas mientras se despreciaba a sí mismo.
Y entonces.
Parecía que su oportunidad había llegado.
Un día, yendo al banco a depositar.
*Sonido de disparo*
— ¡Manos arriba, esto es un asalto!
Por un momento Jess se asusto, y luego, trató de ocultar la sonrisa en su rostro.
Pero así como esa sonrisa llegó, rápidamente se fue.
Sí, bien podría lanzarse contra los ladrones para que lo maten y terminen con su vida, su sobre pensar lo detuvo un segundo, "¿Qué me asegura que estos tipos me maten?" fue la pregunta que se le vino a la mente, y con ello una cadena de cuestionamientos preventivos.
Al final, esa pequeña llama de iniciativa había sido apagada. El asalto dio fin con la fuga de los ladrones y sin nadie ileso.
Una vez más, Jess regresó a su casa, pero el tener la oportunidad de morir rápidamente y sin dolor le dejó un muy mal sabor de boca, así que decidió salir a caminar a altas horas de la noche con el fin de despejar su mente, sin embargo.
*Sonido de gran explosión*
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— Mmm...
— Finalmente despiertas.
Jess despertó, sin embargo no fue en una sala de hospital o en su habitación, de hecho, el donde estaba no fue lo primero que captó su atención, sino la hermosa mujer de largo cabello blanco, ojos morados, con cuernos en la cabeza... pero sobre todo, pechos tan grandes como melón, vistiendo
— ¿Quién eres? ¿Dónde...? ¿Me morí? ¿Estoy en el cielo? —Jess empezó a bombardear con preguntas a la mujer.
— Tranquilo... Me presento, soy Vania, la diosa de la vida y la sanación. Justo ahora estás en un plano divino. Sí, moriste... Espero eso responda tus-
— ¡¿Plano divino?! ¡¿Voy a reencarnar?! —Jess interrumpió a la diosa por la emoción de escuchar tal noticia.
— Veo que eres un tipo listo... solo que no iniciaras como un bebe...
— ¿Cómo?
— Verás, aunque moriste por ser el objetivo equivocado de un asesino, tus intentos de suicidios te quitan el derecho a empezar desde el comienzo, tu alma será puesta en un cuerpo con una vida ya hecha, trataremos de que sea alguien con una vida digna de la que no te puedas arrepentir.
— Mmm, ¿Por lo menos puedo elegir mi nuevo cuerpo?
— ... Por lo general... no dejamos que las almas escojan su nueva vida, pero te diré algo; extrañamente siento como si te conociera de hace tiempo... así que te dejaré elegir que tipo de cuerpo quieres.
— ¡Mujer, quiero ser una mujer! —gritó Jess.
Una pantalla se mostró frente a la mujer.
— Está bien... hay varios cuerpos disponibles... ¿Algo más...? —Vania preguntó un poco nerviosa.
— ... ¿Hay mujeres bestia...?
— ... Tú... ¿Es en serio?
Jess no dijo nada, solo asintió con la cabeza...
Entonces la mirada nerviosa de la diosa paso a ser una mirada de desprecio.
— Maldito furro...
La albina "susurró" con intención de ser escuchada. Jess por su parte no se sorprendió, aquel gusto ya le había dado miradas de desprecio antes.
— ¡Que sea una lo- no, una co...! ¡No, una ara...!
— ¡Decídete, carajo! —Vania alzó la voz ante la indecisión de Jess.
— ... Mejor dejo la raza al azar. Que tenga unos pechos grandes, mucho más grandes que los tuyos...
— ¿Eso es todo?
— Supongo que sí, cosas como trabajo y demás son cosa que veré cuando esté en ese cuerpo.
— Bien, tengo la candidata perfecta pa-
— ¡No me la muestres! ¡Quiero ver mi sorpresa al despertar!
— Bien, entonces, serás enviado en unos momentos —dijo Vania con amargura, solo para después sonreír— Por favor no disfrutes tu nueva vida como furra y no trates de terminar con tu vida nuevamente, la próxima vez no puedo asegurarte una vida feliz, ¿quedó claro, furro asqueroso?
— Realmente detestas a los furros, ¿no es así?
La mujer se quedó en silencio, y segundos después el alma de Jess desapareció.
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— Mmm...
Una vez más, Jess despertó en una habitación completamente distinta, y con mucha emoción, miró lentamente hacia abajo.
— Mmm~ ¡Son reales~!
Dijo Jess, quien no dudo en apretar sus nuevos y peludos pechos al verlos, jadeando un poco al sentir aquella nueva sensación.
Jess se levanto rápidamente para ver su nueva figura, cosa que termino mal debido a su nuevo centro de gravedad, así como el brusco movimiento de las sandias que ahora tiene por pechos.
— Ouch... —Jess se tropezó.
Consciente de eso, se levantó con precaución y de forma lenta, vio la habitación, más que nada buscando un espejo.
Y lo encontró.
— Así que esta soy yo ahora...
Jess pudo ver su nuevo cuerpo desnudo, era una mujer bestia perteneciente a la raza de los chita, con un vientre de pelaje blanco mientras el restos de sus extremidades era cubierto por un pelaje naranja con manchas negras.
— ¡Soy hermosa! —Jess se emocionó.
Una, o quizás la principal razón por la que Jess lentamente caía en los pensamientos suicidas era porque se había empezado a despreciar así mismo por ser hombre, despreció que empezó como una curiosidad por el cuerpo femenino, curiosidad alimentada por el contenido que iba encontrando en internet, contenido que lentamente fue alterando su percepción de la realidad, realidad alterada hasta el punto en el que su mayor fantasía era la de convertirse en una mujer bestia de grandes atributos, fantasía que solamente causaba frustración en él. frustración que lo hizo maldecirse por ser hombre.
Era como una bola de nieve cayendo por una pendiente, sin embargo, esta no logró ser capaz de estallar. Y aun así, ser confundido con el blanco a matar, fue lo que le dio la oportunidad que tanto anhelaba.
Sin embargo, en lugar explorar más su cuerpo... no, más bien, dejaría tal experiencia para el final, decidió probar la ropa femenina, otra experiencia que tanto deseaba hacer.
Busco entre todos los cajones, encontrando ropa tanto masculina como femenina y uno que otro juguete para adulto.
Finalmente tomó un conjunto de ropa interior que se asemejaba a la piel de una cebra, subir las bragas fue sencillo, incluso placentero
— Umm~
Y como si no fuera suficiente, las jalo hacia arriba haciendo que apretaran más y le dieran una sensación mucho mejor.
Después de eso siguió con el sujetador, el cual no batallo pues ya había visto técnicas para abrocharlo; simplemente lo abrochó y después se lo puso para acomodarlo, aunque se sorprendió como el pesó de sus pechos disminuía considerablemente.
— Mmm~ me veo tan sexi~ casi que quisiera comerme ahora mis-
*Sonido de teléfono sonando*
Un teléfono interrumpió la calentura de Jess.
"Hermana"
Era el nombre que aparecía en el registro de la llamada.
Y a pesar de que dudó por un momento, eligió contestar.
— ¿B-bueno?
— Hola, Linta, ¡Una enorme disculpa! Tengo que hacer un viaje del trabajo en unos días y no podré cuidar de Minta, pasó a dejártela mañana, adiós.
Sin darle la oportunidad de contestar, la persona al otro lado del teléfono colgó.
— ¡¿T-Tengo un hijo...?! ¡¿Linta, es ese mi nuevo nombre?!
Ante su nueva situación, el calor que se había apoderado de Jess, se enfrió por completo. Cosa que lo llevó a empezar a husmear entre todas las cosas de la casa, empezando por la habitación en la que ahora se encontraba. Notando los marcos en los que su nuevo cuerpo salía, y al parecer no estaba ella sola, había otro hombre bestia junto a ella así como una pequeña chita.
"¿Quién es él?" "¿Esa niña es ahora mi hija" "¿Estoy casado?" "¿Cuantos años tiene este cuerpo?"
Una pregunta tras otra comenzaron a invadir su mente.
Sin embargo, todas fueron respondidas por un solo objeto; un para de anillos de boda que encontró en la mesita de noche al lado de la cama.
Jess ahora tenía una vida de mujer casada, incluso una hija.
Y queriendo saber más, empezó a explorar la casa, encontrando una habitación con una puerta que tenia la palabra "Minta" grabada en un letrero, y dentro de esta había una decoración bastante infantil y que en cuyo ropero había varias prendas infantiles. Después de eso se dio cuenta de que la casa donde estaba era de dos pisos, estando abajo la cocina y la sala principal, así como un cuarto de lavandería y un estudio de dibujo.
Pero conforme más exploraba, más incomodo se sentía, no había habitación que no estuviera decorada con alguna fotografía enmarcada de la pareja de chitas, además de estar en completo desorden.
Entonces volvió a la habitación, pero ahora tomó el celular, que era bastante parecido a los de su mundo original, y empezó a husmear en él.
— ... Oh...
Jess descubrió que esta mujer también quería cometer suicidio, sin embargo, su alma fue puesta antes de que la verdadera Linta llegara más lejos.
La razón; Linta había caído en depresión al perder a su esposo.
— ¿Eh...? ¿Por qué estoy llorando?
Inconscientemente, Jess había logrado empatizar con Linta, haciendo que este pudiera sentir el dolor que sintió la antigua dueña de ese cuerpo.
Jess se puso reflexivo sobre eso, de hecho se puso un conjunto de ropa interior que denotara su estado de luto.
Se recostó en la cama, pasando por la galería de aquel teléfono, sintiendo tristeza por Linta.
Pero así como sentía tristeza, sentía que ahora el debía hacerlo. Después de todo, se le había dado ese cuerpo como una segunda oportunidad... Por no decir que la advertencia dicha por la diosa todavía hacía eco en su cabeza.
No solo eso, Jess también reflexionó acerca de este nuevo inicio, se sentía ligeramente feliz, ahora era una mujer, una mujer bestia, y una madre. Tenia casa, un trabajo deseado de su anterior vida, y otras cosas de las que más tarde se daría cuenta.
En eso vio una puerta corrediza de cristal que daba con el exterior, viendo la lluvia que había empezado hacer poco, se acercó lentamente para ver como era su nuevo vecindario, y extrañamente siendo tranquilizado por tal clima.
— Puedes irte en paz, Linta... ahora yo me encargaré de todo... Cuidaré muy bien de Minta... porque ahora yo soy su ma- ¡Ngu!
Jess sintió un extraño pero estimulante pinchazo en su interior
— ¿Q-qué fue eso? Ah... y pensar que mi momento sería interrumpido por tal cosa...
Jess... no, Linta siguió observando la lluvia por un rato más antes de empezar a limpiar todo para recibir a su querida hija.
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Y al a mañana siguiente.
*Sonido de timbre*
*Sonido de puerta abriéndose*
— ¡Hija! —Linta abrazó a su hija con mucho cariño— ¡Lo siento mucho, mami no ha sido la mejor, pero ya no será así!
Jess también descubrió lo descuidada que había dejado Linta a su hija.
Y Minta, al ver a si madre tan afectuosa, correspondió el abrazo.
La hermana que había dejado a su sobrina no tuvo el tiempo de despedirse pues todavía tenia que preparar sus cosas para el viaje, sin embargo, se fue con una sonrisa en la boca al ver a madre e hija abrazadas.
Así dio inicio a la nueva vida de Jess, ahora Linta. como una madre amorosa y una artista, quien no se tuvo que preocupar por el dinero pues su esposo había estado ahorrando en caso de que algo le pasara pues al ser policía su vida estaba en peligro todo el tiempo, por no mencionar que la póliza de seguro era bastante jugosa, lo suficiente como para hacer que su hija se inscribiera en una de las mejores universidades del país.
De hecho, todas las mañanas que despertaba, hacia un pequeño rezo a aquella diosa que le dio esta nueva oportunidad.
Y pronto se llevó la sorpresa de estar embarazada, llegando a la conclusión de que aquel pinchazo que sintió en su primer día, posiblemente hay sido la sensación del ovulo siendo fecundado. Y aunque no dio con el padre, no se hecho para atrás con la vida desarrollándose en su vientre, de hecho le dijo a Minta que era el ultimo regalo de su padre, aunque no sabe si se arrepentiría en el futuro por tal mentira.
Pero no le importaba, iba a disfrutar de esta nueva vida al máximo, siendo Linta, una hermosa chita y una madre amorosa.
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Epílogo 1
Mientras tanto, en otro plano.
— ¿Ya estás tranquila?
— Sí... ahora que sé que mi hija está tranquila, puedo irme en paz.
La diosa que había recibido a Jess antes, ahora se encontraba charlando con el alma de la chita que había muerto por sobredosis.
— ¿Irte en paz? ¿No quieres reencarnar?
— No, traté de terminar con mi vida, no creo que merezca una segunda oportunidad, solo dame el descanso eterno.
— Si eso es lo que quieres... entonces...
Vania chasqueó los dedos, entonces el alma de la chita comenzó a deshacerse.
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Epílogo 2
*Tap, tap, tap*
Un chico y una mujer de cabello blanco caminan a través de lo que parece un laberinto formado por grandes archiveros.
— Finalmente —dijo la mujer.
Ambos de detienen en uno de los archiveros, la mujer lo abre, mostrando varias carpetas dentro de este, buscando entre ellas una carpeta y sacándola del contenedor.
— Bien, reportes de observación de Jess, ¿es a quien buscabas, no?
El chico no dice nada, solo asiente con la cabeza,
— Bien, tendrás que disculparme, el departamento de observación se tomo una semana libre, por lo que no puedo decirte como fueron sus primeros días de su nueva vida... ejem, empezaré a leer de una vez, pero antes debo decirte que en está carpeta solo se registran hechos significativos, no voy a contarte que hace cada hora del día.
La mujer de cabello blanco empezó a leer el contenido de la carpeta que había tomado
Día 8
- Jess, ha aceptado su rol como madre, llevando a su nueva hija a la escuela así como haciendo movimientos financieros relacionados al fallecimiento de su esposo, también aprovecha su tiempo a solas para satisfacer las necesidades de su nuevo cuerpo.
Día 14
- Jess retoma el trabajo que la antigua dueña tenía, dándose cuenta de que las habilidades de dibujo permanecen en el cuerpo.
Día 25
- Jess descubrió que su cuerpo está embarazado.
Día 36
- Jess arregla los papeles de su esposo, consiguiendo así el dinero del seguro y su pensión de viuda.
Día 60
- Jess asiste a su primer festival del día de las madres como mamá, se emocionó al ver a su hija en el escenario.
Día 95
- Jess vuelve a trabajar para la compañía en la que trabajaba Linta como parte del departamento de diseño
Día 105
- Jess se animó a tener relaciones sexuales con uno de sus compañeros de trabajo, desafortunadamente el sujeto solo quería sexo sin compromiso, por lo que Jess no lo tomo nada bien.
Día 111
- La hija de Jess sufrió un pequeño golpe en la escuela, Jess despertó a la bestia materna en su interior espantando a los niños y al personal de la escuela
Día 112
- Jess se disculpó con los maestros y directivos de la escuela, totalmente avergonzada de su comportamiento.
Día 131
- Desde entonces Jess se ha vuelto más cerrado con los hombres, centrándose más en su deber como madre, incluso ha dejado la masturbación.
Día 178
- Debido a su embarazo, los pechos y la barriga de Jess se han vuelto tan grandes que le incomodan y le dificultan moverse del trabajo a la casa, así como pasar por la niña. Ha pedido un permiso de maternidad en su trabajo, se le fue dado sin problemas.
Día 202
- Jess ha vivido una vida tranquila en casa, atendiendo a su hija y trabajando en linea.
Día 264
- Jess ha dado a luz a un pequeño chita macho, al cual le puso su antiguo nombre.
Día 279
- Después de salir del hospital, la vida de Jess se ha vuelto más movida, pues ahora tiene dos hijo que criar.
Día 330
- La rutina de Jess, que era despertar, llevar a la niña a la escuela, trabajar en linea mientras cuida a su otro hijo, recoger a su hija y ayudarla con las tareas tuvo un giro aun más pesado cuando su permiso terminó y tuvo que volver al trabajo.
Día 331
- Para aliviar el estrés, Jess ha vuelto a la masturbación, aliviando un poco la tensión en su cuerpo.
Día 345
- No satisfecho con la masturbación, Jess se arreglo bien para tratar de buscar una pareja.
Día 360
- Finalmente Jess consigue un encuentro sexual, reconociendo de mala gana que no sería nada más que eso.
Día 372
- Su hija volvió a tener otro incidente, esta vez lo trató de una manera más razonable.
389
- Jess se ha ganado de ser una "facilona" en la oficina, pero poco le importa pues a cambio del sexo, sus compañeros hacer la mayorías de los trabajos por ella.
...
— Es todo lo que hay por el momento... ¿Eh? ¿Quieres que transfiera tu alma al cuerpo del jefe de Jess? —la mujer de cabello blanco vio con desprecio al chico— Genial, otro furro asqueroso... Bien, como diosa de la vida y la sanación puedo hacerlo- ¿Eh? ¡¿Qué quieres qué?! ¡Bien, lo tendrás! Carajo, de no ser por tus buenas acciones no estaría teniendo esta conversación contigo.
Entonces la diosa chasqueó los dedos y el chico desapareció lentamente.
*Sonido de notificación*
— Vania, un alma llegó quejándose, ven a atenderlo —se escuchó una voz.
La diosa suspiró.
— Ya voy... estos furros solo traen problemas...
*Tap, tap, tap*
La mujer volvió por donde vino, preparándose para atender al alma que había sacado de su cuerpo por la fuerza, siendo el sonido de sus tacones lo único que resonaba en aquel extraños laberinto de archiveros.
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Epilogo 3
Día 390
- El jefe de Jess, que ahora es controlado por un alma que alguna vez fue un amigo suyo, se le confesó, Jess le pidio que esperara por una respuesta.
Día 402
- Desde entonces, el jefe ha estado más coqueto con Jess, hoy finalmente la invitó a cenar, Jess aceptó por amabilidad.
Día 403
- Jess y su jefe descubrieron la química sexual entre ellos.
Día 411
- Desde su primer encuentro, Jess ha dejado de tener sexo con sus otros compañeros, y el día de hoy ambos ambos han empezado a salir como pareja.
Día 429
- Jess le ha presenta el jefe a sus hijos, los trató tan bien que la niña terminó encariñada
Día 875
- El jefe le ha pedido matrimonio a Jess, esta aceptó encantada.
Día 900
- El jefe y Jess, junto con sus hijos, han formado una familia, incluso estos fueron registrados con su apellido.
Día 915
- Jess descubrió que hay otro bebé en camino y ahora sabe quien es el padre.
— Sería todo, dios ****** —terminó de leer un dios menor.
— Bien, analizando el alma No. 13,152,863, después de su acción imprudente al traer un alma que todavía no estaba destinada a llegar y viendo los resultados. La diosa mediana, Vania, está... libre de cargos
— ¡Pero su señoría! ¡Lo que hizo ella...!
— No afecto en nada el balance del mundo además, la otra alma también esta feliz con su nueva vida
— ¡Pero señor! ¡Si sigue dejándola ir por cada cosa que hace en algún momento hará algo de lo que se pueda arrepentir!
— Si eso pasa entonces haré que la diosa mediana tomé la responsabilidad, puedes irte, Vania
— ¡Muchas gracias, dios ******!
La diosa de cabello blanco se levantó de su asiento, lista para salir corriendo.
— No tan rápido, —pero aquel dios que hizo de juez la detuvo— Como castigo deveras trabajar durante 100 años sin paga como guía de almas.
El dios que reprochaba su escape sin problemas sonrió.
— ¡Pero!
— Sin peros, es lo menos que puedes merecer por tu imprudencia.
— Sí... —Vania dijo derrotada.
Después de eso cada dios volvió a su cargo.
Muy bueno
ResponderBorrarQue raro me aparece que las imágenes están caídas
ResponderBorrarY contigo ya van 4.
BorrarTranquilo, no es tu dispositivo ni tu internet, lo que pasó fue que al pegar las imágenes lo hice por URL usando el link directo de la carpeta compartida por el cliente, pero como este borró dicha carpeta, se llevó con su acción las imágenes de esta publicación... Será arreglado? los grandes niegan con la cabeza
Tu cliente se enojo contigo??
ResponderBorrarNo, solo me da flojera corregir el error
BorrarCreo que ya sé quien es uno de los autores de esta inesperada historia, tiene su toque característico, aunque actualmente está retirado de esta comunidad.
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